11/01/08

Desde la base, a la democracia: Por las Asambleyas de Bicos

Propuestas por el cambio

ENMIENDAS QUE POSIBILITEN LA PARTICIPACIÓN DE LA MILITANCIA EN LOS BICOS DE FORMA ORGÁNICA

Sólo hay que leerse los Estatutos y Reglamento de organización para darse cuenta que la palabra BICO no
aparece por ningún sitio, tan sólo en el cap. III, art. 15, que, haciendo referencia a los simpatizantes de CHA, lo menciona como lugar de encuentro.)

Este vacío estatutario hace insostenible la situación para muchos militantes que, con la mejor intención, quieren trabajar en CHA desde sus Bicos, sin perjuicio de la participación en Roldes y Collas. En estos momentos, a pesar de las más de 400 asambleyas de bico realizadas en tres años, los resultados de participación de la militancia y simpatizantes en las mismas es prácticamente nula. No es operativo, pues, el actual funcionamiento de los Bicos y tan sólo la buena voluntad (cabezonería) de algunos militantes hace posible su funcionamiento, aunque bajo mínimos. Está claro que el sistema orgánico-funcional de la Redolada de Zaragoza no permite la operatividad de los Bicos. Sin regulación estatutaria, sin capacidad de decisión y de organización es imposible hacerse oir en los diferentes distritos de la ciudad de Zaragoza y, por consiguiente, el mensaje de CHA no llega a la ciudadanía del barrio. No es posible hablar a más de 100.000 personas sin micrófonos, hay que amplificar los Bicos como herramientas al servicio de CHA y dotarlos de la autonomía suficiente para su normal funcionamiento. ¡Cómo y para qué se puede hacer una asambleya de Bico sin definir el Bico!

Por otra parte, la situación demográfica de Aragón, de todos conocida, hace que Zaragoza capital recoja casi la mitad de la población de Aragón y más del 80% de la militancia de CHA. Esta circunstancia hace de Zaragoza un complejo sistema orgánico-administrativo, social y cultural. La nueva ley de Grandes Ciudades que se nos viene encima (Zaragoza es una de las diez elegidas) viene a regular las deficiencias de la Ley Reguladora de Bases de Régimen Local (LRBRL) y pone solución al error que es pensar que una normativa local es igual en una población de 5.000 habitantes que en una de un millón. Esto sólo provoca la inoperatividad de las grandes ciudades. Zaragoza son sus bicos y en la medida en que descentralicemos todos aquellos aspectos que inciden en la ciudadanía de forma directa podremos hacer país. La situación actual se ve desbordada por las exigencias de una vida local dinámica y rica, profundamente influída por las importantes transformaciones sociales y culturales que ha venido experimentando la ciudad de Zaragoza en las últimas décadas. Hay que fomentar el trabajo desde los bicos, de forma que fortalezcan las funciones de participación de la militancia y de la ciudadanía en general, en aras de una mayor eficacia organizativa y, como contrapeso, creo que se mejorarán los mecanismos de control de la Redolada. En estos momentos, la falta de criterio de regulación en los bicos hace que su funcionamiento sea meramente declarativo en cuanto a la participación. Es necesario establecer una regulación que permita potenciar la participación desde el bico para crear procedimientos y mecanismos adecuados que la hagan efectiva. Un coche sin ruedas no anda, aunque tenga un gran motor.

Hay que potenciar la aplicación de nuevas tecnologías de información y comunicación de forma interactiva para facilitar la interrelación con los bicos y entre ellos, debemos huir del paternalismo presidencialista y federar nuestro sistema organizativo local como recoge la propia filosofía de CHA en sus objetivos Los bicos deben ser un órgano, un instrumento participativo que recoja las inquietudes de sus vecinos y aporte soluciones dentro de la política que CHA establezca seguir en su VIII Asambleya Nacional. Deben trabajar de forma interactiva al servicio de una misma idea, hacer de CHA un gran partido federal, donde la militancia pueda aportar ideas de forma efectiva, donde se pueda respirar y trabajar con la eficacia que los nuevos cambios sociales imponen. CHA debe estar preparada para esos cambios y reforzar nuestra ideología, de forma operativa, dando soluciones. Debemos trabajar duro desde nuestro aragonesismo con las herramientas adecuadas. No se puede crecer sin fortalecer todas las articulaciones, los bicos deben ser núcleos de acción en el tejido social del lugar, deben fortalecer una red que nos permita acercar nuestro mensaje a todos los ciudadanos y para eso necesitan tener capacidad de decisión y de organización. El vacío actual en este aspecto hace incardinable cualquier aportación de la militancia.

Este cambio no debe ser preocupante ni traumático para nadie, todos estamos en el mismo barco y remamos en el mismo sentido. Tenemos la obligación de hacer de CHA un barco grande y sólido en la vanguardia del nacionalismo de izquierdas y no van a faltar remeros.


Nadie puede negar a estas alturas el fracaso electoral sufrido por nuestro partido en las pasadas elecciones autonómicas y municipales. Son muchos los motivos que pudieron ocasionar esta derrota sin paliativos (incluido el Heraldo de Aragón), pero creo que lo más grave que se desprende de la situación actual es el malestar de la militancia de CHA que no es debido a las elecciones, sino responsable, en parte, del resultado. (Muchos militantes y simpatizantes no votaron.)

Por una parte, la negociación con el PSOE en el Ayuntamiento de Zaragoza sin forzar una negociación que nos permitiese estar más presentes en el Gobierno de Aragón.

Por otra, la defenestración de Chobenalla en circunstancias poco claras y por motivos fácilmente negociables, junto a una vergüenza incomprensible hacia la autodeterminación, como base de la soberanía del pueblo aragonés (tal y como recoge claramente el Tít I, art. 2 de nuestros Estatutos).

Amordazar a la militancia de CHA durante 3 años en beneficio de una relación política (habría que matizar mucho sobre eso y no es el momento. Ya ha pasado y debemos aprender de errores sin lamentarnos eternamente) es un error que debemos enmendar.

También la pasividad y la obediencia de la militancia en muchos acuerdos dice bien a las claras la calidad y el talante democrático que tienen nuestros militantes, aunque ello no contribuya nada a mejorar la situación. Se defendió desde los Bicos, en la calle, en los bares, en las panaderías..., en primera línea, la gestión municipal (excelente en muchos aspectos) y nos mordíamos la lengua hasta hacernos sangre cuando nos acusaban de falta de aragonesismo y de cobardía izquierdista, llegando a una situación que no resiste ni medio análisis. Y cuando la militancia de CHA quiso poner remedio a esto, ante la pasividad conveniente de nuestros máximos representantes nos dimos cuenta que en los Estatutos y en la reglamentación de CHA los Bicos brillaban por su ausencia, nos dimos cuenta que sólo éramos una antena de información de las deficiencias de los barrios al servicio de los Vocales de las Juntas de Distrito, nada más. Y no digo que esto esté mal, todo lo contrario, pero es a todas luces insuficiente. Sin los Bicos no se puede dinamizar una ciudad como Zaragoza, eso lo sabe hasta el más tonto del lugar. Pero convenía que el mensaje aragonesista de izquierdas de CHA no llegara al ciudadano que nos votó por eso mismo, debido a intereses erróneos (no exentos de buena voluntad, pero equivocados). La militancia siempre quiso hacer llegar a la calle que no éramos como nuestro socio en el consistorio municipal, que éramos diferentes, que teníamos una personalidad propia, pero, poco a poco, nos quedamos sin argumentos, en el mejor de los casos predicando en el desierto, sin el apoyo de aquellos a quienes sí apoyamos hasta el final.

Se impone, pues, una revisión en profundidad en los Estatutos y reglamentación de CHA, basada en la democracia interna, nuestro interés federalista y nuestro aragonesismo de izquierdas.
Otra de las cosas sobre las que deberíamos reflexionar a la hora de hacer estos cambios imprescindibles y necesarios es nuestra coherencia política y de organización interna. Es incoherente tener como objetivo principal la creación de un Estado federal donde Aragón pueda existir con su soberanía y mantener una organización interna rígida y presidencialista.

¿Alguien lo entiende?

Podríamos dar muchas explicaciones, pero entenderlo no. Nuestros representantes en los órganos del partido, hablo desde la militancia, deben tener el apoyo y los votos necesarios para ejercer sus funciones libremente, sin olvidarse nunca que representan a un sector de la militancia para no perder su apoyo. Del mismo modo, en la creación de listas electorales.

Tampoco se puede dejar de lado a la militancia que no ha salido delegada para la Asambleya Nacional. O no ha podido o no ha querido. Pero que, en cualquier caso, sigue haciendo país a su manera, en su trabajo, en los diferentes ámbitos sociales, en la calle, en las montañas, en los llanos, en los pueblos. Que lucha por Aragón con cada respiración, a cada paso. Chunta debe crear los espacios adecuados que canalicen estos esfuerzos dentro de nuestra organización, estos espacios no pueden estar en las alturas, sino cercanos al militante, a su entorno, a su vida cotidiana. Deben ser espacios que permitan acercar nuestro esfuerzo al ciudadano de a pie para pedirle que nos eche una mano en nuestros objetivos (buena falta nos hace) para cambiar cosas, para reconquistar nuestra identidad aragonesa.

¿Dónde mejor que en los Bicos? Dónde mejor se puede recibir a un militante nuevo y explicarle nuestra doctrina y nuestra forma de hacer las cosas, de hacer país. Hablo del nuevo militante convencido, no de aquel que hace unos meses no era y, por apadrinamiento, ya es delegado en la Asambleya, ni del militante que no muerde la mano que le da de comer. Dónde está el apoyo de las bases de esos delegados en una estructura como debería ser CHA.

También hay que reforzar los espacios más generales de participación y adoctrinamiento (Roldes, Collas, Foros, Fundaciones y Asociaciones). Hay que mejorarlos para quitarles la etiqueta de “elitistas” que tienen para muchos militantes; sólo así lograremos que la participación sea posible, acercando estos espacios al militante y explicarle pedagógicamente dónde se ha metido y qué puede aportar su presencia. Sólo así funcionarán (ahora no son muy útiles).

En otro orden de cosas, cabe reflexionar sobre la falta de participación de la militancia en los diferentes eventos, actos y actividades que organiza Chunta Aragonesista en este momento, es decir, bajo la actual dirección.
Por una parte, se pide a la militancia de base que proponga actividades que dinamicen el partido y, por otra, se desestiman sistemáticamente cuando un militante, con su mejor voluntad participativa, presenta un proyecto cultural o cualquier otro tipo de actividad lúdica. Tan sólo aquellas que son del agrado de una reducida dirección elitista son tenidas en cuenta, bien sea porque ahorran dinero y no suponen un excesivo esfuerzo (trabajo), bien porque obedecen a un compromiso inevitable (obligación). Todo esto, disfrazado de “lo estamos haciendo, pero de otra manera”, “es una buena idea, a ver cómo la encajamos”, “en estos momentos no es fácil”, “por supuesto que lo tendremos en cuenta”, “ya se hacen cosas parecidas”, etc, etc, etc. Estamos hablando de las diferentes cortinas de humo que, con la intención de hacer sin hacer, o sea no haciendo, nos lanzan para desestimar propuestas no interesadas que nacen de la militancia con el único propósito de mejorar el partido y participar en él. Y viene a ser que la militancia de base no es tan idiota y manejable como la actual dirección piensa desde su absurda soberbia. Me viene a la cabeza una frase que oigo en boca de nuestros dirigentes, últimamente con bastante frecuencia: “lo mejor de Chunta es su militancia”, por lo visto ellos no se incluyen dentro de la militancia. Es obvio que consideran que el partido que ellos dirigen es una cosa y la militancia es otra. ¡Craso error! Pienso que esta frase sólo se debe a una estrategia infantil, como un caramelo que se le da a un niño para que se calle, pero la militancia de CHA ni es tonta ni es infantil y, tras los últimos acontecimientos electorales, no se va a callar. La militancia de Chunta Aragonesista no es sólo lo mejor del partido, es el partido.

Aclarado el malestar que me provoca la “frasecita” cuando la oigo, terminaré esta primera reflexión diciendo que impedir que la militancia proponga de forma efectiva actividades que dinamicen el partido sólo consigue el desencanto y, como consecuencia, que la participación en actos “oficialistas” del partido se vea afectada, actos cada vez más vacíos, tan sólo los pertenecientes a la “élite” del partido y los militantes más cabezudos acuden a estos actos. Un ejemplo clarísimo y reciente es la participación en el último mitin electoral de CHA (un fiasco) y el concierto conmemorativo de los veinticinco años de Ligallo de Fablans (un éxito). ¿Dónde está nuestra gente?

También debemos reflexionar en el por qué de todo esto, sin duda el intento de manipulación de la militancia de base y los mecanismos de control establecidos para ello tienen gran parte de culpa (como los Bicos en la actualidad), una mayor democratización interna del partido ayudaría considerablemente a mejorar la situación, aunque ello suponga, claro está, la pérdida de poder de la élite que tanto daño nos está haciendo.
Si la militancia “somos” lo mejor de CHA, deberíamos tener, al menos, la presunción de legitimidad que nos permitiera ser operativos en propuestas y participaciones. Son los Estatutos y el Reglamento de organización interna lo que debe regular nuestras actuaciones y no tanto los dirigentes del partido.

Tiene que haber un antes y un después de esta VIII Asambleya. Tenemos la obligación de estructurar un partido que pueda crecer y hacerse grande (en este pozal ya no cabe más agua), democratizando sus órganos rectores y abriendo espacios donde la militancia pueda respirar, con claridad de ideas y todos a una, donde se pueda aprender de errores, donde los militantes puedan gritar su orgullo de ser de CHA. Todos los militantes, también los que son abogados, y los que miran a otro lado cuando un compañero lleva una pancarta o una camiseta con un mensaje que reza “Aragón ye nazión, autodeterminazión” (Tít. I, art. 2).

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