05/01/08

Contra Gran Scala, porque Los Monegros no se venden

La siguiente enmienda, relativa al macroproyecto Gran Scala, será presentada por un grupo de militantes de CHA en la próxima VII Asambleya Nazional. Recuperar los valores históricos de CHA supone abanderar el rechazo a un modelo de crecimiento que está consumiendo a Aragón, así como señalar la inter-relación entre los problemas ecológicos, sociales-económicos y nacionales de nuestro territorio.

El anuncio de la puesta en marcha del proyecto Gran Scala ha supuesto un cambio sustancial en las condiciones de nuestro entorno y una extraordinaria oportunidad de transmitir a la sociedad aragonesa el discurso diferenciado de Chunta Aragonesista. El modelo de desarrollo económico y territorial que defendemos para Aragón es incompatible con este tipo de iniciativas, a pesar de la aparente virtuosidad de las mismas bajo un análisis superficial y puramente economicista. El desarrollo de actividades relacionadas con el juego – acompañadas con demasiada frecuencia de otras como la prostitución, el crimen organizado, la drogadicción, etc. – no debe formar parte de la agenda política ni del futuro de nuestro país, y por ello son rechazadas de pleno por Chunta Aragonesista, un partido que tradicionalmente ha llevado a la palestra de la acción colectiva la importancia de cuestiones éticas que están por encima de otras de índole económica.

El fomento, implícito o explícito, de la especulación urbanística y la implantación de un modelo territorial desequilibrado y medioambientalmente insostenible ha sido durante estos últimos años el mal endémico del Gobierno de Aragón. El desarrollo de Gran Scala, no solo ahondaría en el error, sino que además supondría una manifiesta contradicción con los argumentos esgrimidos para rechazar el Trasvase del Ebro, a la vez que iría en contra de nuestro posicionamiento en favor del ecologismo, de la sostenibilidad medioambiental y en especial de los preceptos formulados por la “Nueva Cultura del Agua”. Debemos apostar claramente por la supremacía del interés general sobre el particular en todo lo referente a la acción colectiva, desterrando de la esfera pública el modelo caracterizado por beneficiar a unos pocos a costa de otros muchos.

En lo estrictamente económico, el proyecto de Monegros no solo profundizaría el problema de la excesiva concentración sectorial de nuestra economía – que intercambiaría el sector industrial liderado por la automoción por el sector terciario asociado al juego y ocio – sino que además irá en contra de los esfuerzos realizados recientemente, y de la tendencia generalizada entre las economías más avanzadas, de fomento de la sociedad del conocimiento, la inversión en capital humano, las actividades de alto valor añadido, el desarrollo tecnológico y en definitiva de impulso a una economía de tipo productivo más dinámica, competitiva, y en general más equilibrada. A ello hay que añadir que el impulso de actividades caracterizadas por una fuerte estacionalidad implicará la consolidación de un modelo laboral caracterizado por la precariedad, la temporalidad y la ausencia de posibilidades de conciliar la vida personal con la laboral, lo cual choca con nuestro ideario socialista y de izquierdas y la defensa de la calidad del empleo y la mejora de las condiciones de vida de los aragoneses.

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